Cordobés: Te toman por tonto

El Consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez en una de las obras de Yoko Ono./Foto:LVC

Los cordobeses hemos pagado 50.000 € (para los de mi quinta, más de ocho millones de pesetas), por la cesión temporal, que no compra, de una escalera, un perchero con ropa vieja, y un olivo.
Los tres elementos se exponen en el carísimo «contenedor cultural» con forma de panal de abeja que entre todos pagamos a mayor gloria del Ayuntamiento y la Junta de Andalucía, acaso para olvidar el fracaso de la maqueta más cara del mundo. Esa proyectada contraviniendo el Plan Urbanístico por un prestigioso arquitecto holandés que cobró hasta el último euro, aunque nunca se hiciera. El «Palacio del Sur» no pasó del papel y el cartón piedra. Un cartón piedra de diez millones de euros. Y si los restos arqueológicos del arrabal romano lo permiten, terminará como un aparcamiento para turistas o residentes.
Pues bien. Es el cercano centro de arte contemporáneo, hoy denominado C3A, antes C4, y acaso pronto C3PO, se exponen, como decíamos, una escalera, un perchero de ropa vieja y un olivo. Al parecer en Córdoba hay pocos olivos. Sin duda por eso se pagan 50.000€ por uno, si bien es un precio de lote, y el árbol de Atenea forma conjunto con otros elementos inútiles.
Pero ojo, no son trastos viejos y un olivo. Es arte. Arte contemporáneo, y llevan la firma, ni más ni menos, que de Yoko Ono. Una señora oriental conocida en el mundo entero por descomponer a los Beatles y por forrarse con ello. Y claro, la firma lo vale. Es progre. Viste mucho, eso de que te cedan unos elementos ya usados en otras «performances» de la misma «autora». Al fin y al cabo, es un ejemplo de reciclaje. ¿Tirar algo a la basura? No. Exponerlo en Córdoba, ciudad que pagará gustosamente por vestir de progresía, aun con ropa invisible, porque si va convenientemente firmada, nadie proclamará aquí que realmente el rey está desnudo.
Pues sí, cordobés. Te han alquilado un olivo, de esos que tienes por miles, un perchero que encuentras en un rastrillo, y una escalera de derribo que no sube a ningún sitio. Y aunque previsiblemente no vayas a verlo, lo vas a pagar a precio de oro. Pero claro, si protestas probablemente te intenten apabullar con sesudas explicaciones sobre arte conceptual, cargadas de hueca palabrería y lugares comunes. o directamente menospreciarán tu opinión reduciéndola al desconocimiento propio de alguien anquilosado en el pasado en una ciudad donde impera la desidia.
Porque, en el fondo, te han visto -nos han visto- cara de tonto. Y una vez más, te están intentando tomar el pelo. Pero da igual. Porque lo firma Yoko Ono.

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