Ategua, otra vez

Una vez más, Ategua vuelve a ser noticia. Y de nuevo no por haberse producido avances sustanciales en el conocimiento y difusión de este inexplorado yacimiento arqueológico con más de 2.500 años de historia (sito a unos seis kilómetros de la pedanía de Santa Cruz), sino por ser víctima de otro hecho lamentable que sumar a los muchos que ya lleva sufridos. En este caso, el que una quema de restos de tala de olivos haya calcinado un área en el entorno protegido.

Esto me recuerda la visita que hace algo más de un año tuve la oportunidad de hacer allí, la cual me permitió constatar lo importante del enclave (conocido por haber sido decisivo en la guerra civil entre César y Pompeyo), así como lo poco que se ha hecho para su puesta en valor. Pese a que una parte del yacimiento arqueológico de Ategua está catalogado como Bien de Interés Cultural desde 2005, continúa siendo mínima la superficie excavada, así como sin protección, y susceptible de posibles daños, toda la zona colindante a la superficie protegida y vallada. A diferencia de otros yacimientos arqueológicos de la provincia de Córdoba, mucho más atendidos por las administraciones, el de Ategua es un gran olvidado. Lamentable, pero es así.

En verdad, sólo la incesante labor de la Asociación Cultural Amigos de Ategua mantiene viva una llama que bien merecería contar con el concurso decidido de las distintas administraciones y, muy especialmente, de la Junta de Andalucía, competente en materia patrimonial. Sin duda, no es tarea pequeña ni susceptible de reconocerse en el corto plazo, pero precisamente por eso requiere de unos cimientos sólidos que permitan actuaciones que, en todo caso, se prolongarán durante décadas.

Ese pareció ser el espíritu que se instaló en el ámbito institucional a raíz de que, en agosto de 2015, una parcela anexa a la zona protegida fuese objeto de daños, lo cual movilizó de inmediato a diversos representantes institucionales. Alertados por el suceso, desde todos los estamentos se declararon buenas intenciones y el compromiso de firmar un convenio entre varias instituciones a partir del cual se impulsase, de manera definitiva, un conjunto de actuaciones que abriesen una nueva etapa de impulso a este yacimiento arqueológico por donde han pasado numerosas culturas desde el calcolítico a la Edad Media. Y el convenio, de hecho, se produjo. Como, igualmente, la aprobación unánime de una moción plenaria en el Ayuntamiento de Córdoba. Existía, pues, la intención clara y manifiesta de trabajar juntos, con un proyecto ambicioso que nos permitiera mantener, proteger mejor, hacer visitable y difundir un enclave de singular importancia histórica y patrimonial.

Sin embargo, transcurre el tiempo y no hemos pasado de las buenas intenciones. Seguimos careciendo de un plan director, sostenido presupuestariamente, y con un compromiso firme y activo (que vaya más allá de las palabras) por parte de todas las administraciones implicadas. Como decía antes, es gracias a la Asociación Cultural Amigos de Ategua, que desde hace más de diez años viene realizando una extraordinaria labor en defensa y promoción de este legado patrimonial, que sigamos hablando de Ategua, aunque sea en ocasiones como la generada hace unos días con el antedicho acto sufrido por el sitio.

JUAN MIGUEL MORENO CALDERÓN

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