Nada hay perfecto

En estos primeros días de Pascua observo cómo vienen a confirmarse las intuiciones que albergábamos muchos de los que apostamos y nos alegramos del traslado de la carrera oficial al entorno de la Santa Iglesia Catedral. En pro de la libertad de expresión, escucho y leo con atención las diversas manifestaciones por muy variopintas que me parezcan y, en alguno de los casos, un auténtico dislate o falsear el principio que da identidad y sostiene la estación de penitencia que realizan las hermandades y cofradías en el periodo de la Semana Santa.

Para algún articulista, que piensa que posee el liderazgo o la portavocía de los cristianos de base, comunidades cristianas populares, dejando fuera a todas aquellas comunidades de base de las distintas parroquias como podrían ser las cofradías o los diversos grupos parroquiales, habría que recordarle que una hermandad es una asociación pública de fieles. Para saber más y no decir o escribir muchos pegos y confundir, bien le valdría leerse el título V del Código de Derecho Canónico. Porque, sí, queridos amigos, las asociaciones públicas de fieles se deben a la autoridad diocesana, nuestro obispo, pero de esto no se concluye que el traslado de la carrera oficial se deba a una decisión del obispo, sino más bien, a la prerrogativa libre de las hermandades que así lo han querido y que desde luego el obispo ha aplaudido, como aplaude las innumerables actividades litúrgicas, apostólicas, formativas, caritativas… que realizan. Y a este señor, y el resto de la casta, habría que recordarle que él fue el primero en hablar de una carrera oficial en el entorno de la Catedral, abrir una segunda puerta… está claro que con los años no siempre se alcanza mayor sabiduría y templanza, hay veces que el ánima se agría y endurece.

Con respecto a las manifestaciones de un par de asociaciones vecinales, consejo de distrito o movimiento ciudadano, tengo poco que comentar. Sencillamente, me parece muy bien que pongan de manifiesto sus preocupaciones y con espíritu constructivo y noble se mejore buscando el bien de la ciudadanía. Pero me pregunto, ¿qué espíritu mueve a este movimiento? ¿Por qué marginan en sus propios estatutos cualquier asociación con principios cristianos como AMPAS de colegios concertados o privados, o por qué excluyen a las cofradías? ¿Es eso un espíritu democrático que persigue el bien de todos los ciudadanos? ¿Por qué los estatutos del movimiento ciudadano marginan al 90% de los cordobeses? Cuando realmente esos estatutos contemplen a toda la ciudadanía, me sentiré más tranquilo porque comenzará a vislumbrarse un espíritu de libertad muy lejos de cualquier estado totalitario. Ah, aquellas asociaciones nobles y honestas sí que se han reunido con las cofradías y se han ayudado mutuamente, aunque los medios no hayan sido conocedores de las mismas o las hayan ignorado deliberadamente.

Pero ciertamente, lo que más gracia me ha hecho y ha movido a una hilaridad desternillante son las manifestaciones de dos ediles: Sr. García y Sr. Blázquez. Ambos, previo a la Semana Santa, nos imbuyeron de un miedo atroz por la escasa seguridad del recinto, luego más tarde la privatización…, no les importó dejar en evidencia a los técnicos del propio Ayuntamiento o a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Los ciudadanos de Córdoba bien que han demostrado su saber estar y hacer. Y hablar de privatización me parece fuera de lugar, ya que no sólo había los mismos palcos y sillas, aproximadamente, no tengo los datos de conjunto, sino que por primera vez la carrera oficial tenía un espacio abierto al público en general que no existía en la anterior. El patio de los Naranjos estuvo siempre abierto, tan sólo el jueves y viernes por la tarde casi llega al aforo recomendado por los técnicos. En cambio, los demás días estuvo a un 20% de su capacidad. Decir lo contario es mentir. Quizás faltó información adecuada para orientar a los ciudadanos sobre los accesos.

¿Ha sido perfecta la carrera oficial? Está claro que no. Pero muy pocos ponen en duda que este lugar, el entorno de la Catedral de Córdoba, es el más adecuado. Hay muchas cosas que mejorar, y para ello tenemos todo un año por delante para que con seriedad y responsabilidad trabajemos juntos, no enfrentados, en poner en pie una carrera oficial que colme las expectativas de la gran mayoría porque la de todos lo veo harto complicado y un ideal inalcanzable. Desde este rincón, mi felicitación a las hermandades y cofradías, a la Agrupación, a las diversas administraciones, instituciones y asociaciones de cualquier índole que han hecho posible una Semana Santa en un marco único en el mundo. Podemos sentirnos orgullosos porque los cordobeses hemos puesto en marcha algo que nos distingue de cualquier otro lugar, nos hace diferentes, y por lo tanto objeto de admiración y respeto. Por una vez, echemos menos tierra y ensalcemos las virtudes que atesoramos. Nada es perfecto, todo es mejorable.

1 respuesta a “Nada hay perfecto”

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