¿Cómo dices?¿bitcoins?

Siempre es bueno buscar acontecimientos para celebrar y que mejor momento que éste donde, en más de un hogar, la vuelta al trabajo, el comienzo del curso escolar unido a esa bajada de temperaturas, nos lleva a volver a la sabia rutina y perfecto orden.

En ese momento que nuestro caos estacional se vuelve armonía, reflexionar sobre una buena economía de futuro, analizando qué está ocurriendo a nuestro alrededor, debería tenerse en cuenta.

¿Quiénes de ustedes no ha soñado con un futuro de buena economía y todo lujo de caprichos?

Espero no provocar un caos con estas líneas, al desentrañar lo que hay más allá de esa hucha de cerdito, la compra de oro o un seguro plan de pensiones. Pero permítanme, antes de comenzar, lanzar esta reflexión.

No podemos negar que uno de los activos más valiosos que tenemos, a lo largo de toda nuestra vida no son activos materiales.

De valor incalculable esos activos inmateriales, de presente y futuro, esos momentos de relax en pareja, familia o individualmente disfrutando de esa soledad deseada por minutos, horas o días, dependiendo cada uno de sus posibilidades o gustos. De esos momentos que nos plantea la vida, duros o hermosos, donde las personas alcanzamos nuestro máximo poder curativo y de unión.

Pero, curiosamente, cuando hablamos de futuro dejamos de lado esa parte inmaterial, considerada como habitual, obligada y solo fijamos nuestra mente en lo material, en ahorro. Pensando donde invertir esos ahorrillos en previsión de una necesidad futura o para nuestra vejez.

Planes de pensiones, fondos de inversión, seguros de vida,… que nos dan tranquilidad para los nuestros, el cerdito de toda la vida que no podemos dejar atrás pero, si brujuleamos nos podemos encontrar con otros valores como los Bitcoins.

¿Sabían que un crío apostó con sus padres, a los 12 años de edad, que si se hacía millonario no le obligarían a ir a la Universidad? Este chico con los mil dólares que le regaló su abuela invirtió en esta moneda y en 2013 poseía 400 bitcoins lo que equivale, aproximadamente, a un millón de dólares.

Este valor que nace en 2009, en plena crisis, no hacía predecir que incrementaría su valor de la forma como lo ha hecho. Tiene las características del dinero: durabilidad, portabilidad, fungibilidad, escasez, divisibilidad y reconocibilidad pero se basa en propiedades matemáticas en vez de confiar en propiedades físicas, como lo hace el oro y la plata.

El precio del bitcoin se determina por la oferta y la demanda, es decir, cuando se incrementa la demanda de bitcoin, el precio sube, y cuando cae la demanda, cae el precio, el número de bitcoins en el mercado es limitado de tal forma que cuando se alcancen los 21 millones de bitcoins se dejarán de generar más.

Según los partidarios de la criptodivisa el bitcoin se ha convertido en una opción atractiva para inversores. Como hemos podido relatar con la historia de este chico.

Ahora bien cualquier tecnología que no siga las reglas básicas de la economía ¿estaría dentro de nuestras posibles opciones de inversión? Indudablemente cada persona debe valorar sus costes y riesgos y, sino le interesa, al menos, saber de su existencia.

El perfil actual de inversor de esta moneda es joven, con formación, que busca el largo plazo y refugio frente a la incertidumbre política que sobre vuela por los mercados financieros y a sus principales divisas.

Sorprendentemente desde Marzo de este año el Bitcoin está por encima del valor del oro. Es más, una inversión de Bitcoin a largo plazo, consideran los expertos, resulta más provechosa que una de oro.

Además de ser una forma de oro digital, el bitcoin aspira a metas más elevadas. Ser un instrumento de cambio como el euro, el yen o el dólar. Y, a mi juicio, parte de su éxito actual es por la consideración que Japón ha hecho del bitcoin como moneda.

¿Temores? Entiendo que muchos. Desde mi punto de vista, afirmar que el oro será desplazado completamente a favor del Bitcoin, es algo que habrá que esperar verlo.

A parte, no descartemos que los bitcoins pueden llegar a valer cero.

No olvidemos que la historia está llena de monedas que fracasaron y ya no se utilizan. Como fue el marco alemán durante la Republica de Weimar o el dolar Zimbabuense. Aunque estos fracasos fueron debidos a la hiperinflación, lo que es imposible que ocurra con Bitcoin, siempre existe la posibilidad de otro tipo de fracasos como los técnicos o políticos.

Aun así, y dado el crecimiento actual que lo sitúa con un gran potencial, nadie es capaz de predecir cuál será su futuro.

Aunque, hoy día, Bitcoin sigue siendo con diferencia la moneda virtual descentralizada más popular. Sin olvidar que por motivos técnicos junto el vértigo psicológico a poder perder una importante cantidad de dinero, son causas que llevan a poner límites al propio inversor.

Por otro lado, profundizando algo más, la tecnología del Blockchain es una magnifica solución al problema de transmitir la propiedad sin intermediación de un tercero.

Por ello es innegable que el sistema donde se mueven los bitcoins será el futuro de los medios de pago.

Las entidades Barclays, Credit Suisse, Banco Imperial Canadiense de Comercio (CIBC), HSBC, Banco MUFG y State Street Bank, seis de las mayores entidades financieras del mundo, se han unido para crear una moneda digital basada en la tecnología blockchain para representar y permitir la transaccionalidad de activos reales.

El proyecto, denominado ‘Utility Settlement Coin’ (USC) con el que se busca promover el uso de dinero digital, fue impulsado en un primer momento (agosto de 2016) por la entidad suiza UBS junto a Santander, BNY Mellon y Deutsche Bank para hacer los mercados financieros más eficientes y reducir los riesgos del sector.

De esta forma, además del conglomerado de cuatro bancos encabezado por UBS para la creación de una moneda digital, otros seis bancos se han unido ahora a la iniciativa de creación de su propia moneda.

Se espera que a partir de finales de 2018 sea ya posible realizar transferencias interbancarias de hasta 100 millones de dólares a una entidad extranjera prácticamente al instante a través de este nuevo método.

Un mundo de vértigo que nos acecha y del que, honradamente, he de afirmar no me siento preparada.

Más de uno creo necesitaremos unas largas vacaciones estivales para afrontar que éste es el futuro y debemos analizar por un buen fin de nuestras economías de futuro.

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